Una de las características más importantes del fútbol es su universalidad. En nuestro país eclipsa cualquier otra actividad por importancia ...

Más oscuro que la cara oculta de la luna

Una de las características más importantes del fútbol es su universalidad. En nuestro país eclipsa cualquier otra actividad por importancia que tenga en nuestra vida diaria. Resulta que estamos hartos de noticias que hablen de crisis, desempleo, atentados y demás circunstancias negativas que nos ponen el corazón en un puño. La mayoría de los clubes saben que levantar expectativas, que contar con la afición, supone arrastrar una importante masa de seguidores que sufre y disfruta con cada novedad que se produzca.
En el Real Zaragoza es todo lo contrario. Nadie da la cara, no se ofrece ninguna información fiable y parece que molestan sus seguidores. Se hace todo a sus espaldas, sin que de la impresión que importe el sentir de los militantes blanquillos. Un club de fútbol más oscuro que la cara oculta de la luna, donde se producen filtraciones interesadas y se intenta ser más listo que los demás sin tener apenas experiencia. Todo se hace con la eventualidad del primer impulso y se está en manos de algunos agentes que abren y cierran opciones, dejando a los directivos de Agapito y al mismo presidente, en situaciones impropias de profesionales del fútbol.
La contrucción de la plantilla va con retraso, sin que nada haga pensar en que algo va a cambiar. Pero de verdad, no con gestos populistas para tranquilizar a las masas. No podemos regalarle a los contrarios un mes de competición porque la plantilla no está ajustada ni completa. Y luego, a correr, con las prisas de haber hecho mal las cosas y la suerte de salvar la vida en el último momento. Pero cada vez con menos posibilidades de repetir la supervivencia otra temporada más. Sin proyecto, sin futuro, solamente para mantener una loca huída hacia adelante.
No sé si nos toman el pelo o no saben más: ambas cosas son decepcionantes y desmoralizantes. También pueden creerse muy listos y actuar con el desparpajo de quien va de "sobrado" y recibe todas las bofetadas en el mismo carrillo.

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Cada vez falta menos para el inicio de la comeptición y seguimos como al principio. Se daban por hechas las incorporaciones de los jugadores...

Un mes para empezar la Liga

Cada vez falta menos para el inicio de la comeptición y seguimos como al principio. Se daban por hechas las incorporaciones de los jugadores del filial del Barça y del Real Madrid, las más sencillas para el Real Zaragoza, y solamente tenemos constancia de las bajas, citadas por la web oficial del club hace unos días. A partir de aquí, solamente rumores, filtraciones interesadas, expectación máxima por algunos nombres puestos en los mentideros blanquillos y nada más. La plantilla es corta, desequilibrada y sin la capacidad goleadora necesaria para afrontar con garantías la temporada.
Son menos jugadores, más jóvenes y con más ilusión, pero sin recorrido en la Primera División. Y lo ideal es combinar el peso de la experiencia con la frescura de los veintipocos años, la contundencia defensiva con la gestión creadora del centro del campo, la velocidad en los extremos con la eficacia realizadora. Y esa combinación necesaria no existe, de momento.
Las falsas promesas de Agapito, su incumplimiento con los seguidores zaragocistas, los continuos cambios de opinión del presidente, no me ofrecen garantías para confiar esta pre temporada en él. ¿Por qué iba a cambiar ahora? Yo espero, necesito esperar, que algo cambie; y no solamente el escudo o que se juegue el "Carlos Lapetra" antes del comienzo de la competición de Liga. Son asuntos que nada tienen que ver con el proyecto deportivo de un club que mantiene a los directivos que han precipitado al vacío los casi ochenta años de antigüedad de una entidad que fue importante hasta hace unos años.
Y en cuanto a la salida de tono de la Liga Nacional de Fútbol Profesional, qué queréis que os diga. Lo de cobrar por informar en la radio me parece contrario a la libertad de expresión y al derecho de la información. Los clubes de fútbol esean obtener beneficios de cualquier manera, con el riesgo de cargarse la gallina de los huevos de oro. Más millones para seguir agrandando la deuda, devorándolo todo en beneficio de unos pocos. Espero que todo regrese a la normalidad, se llegue a un acuerdo justo y si se tiene que poner encima de la mesa un convenio que mejore las condiciones de los medios radiofónicos a cambio de un canon, eso sería otra cosa y tendría visos de cristalizar. De lo contrario, ya nos buscaremos la vida para informar a nuestros oyentes de la mejor forma posible.

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Dentro de un mes comienza la Liga. Dos temporadas consecutivas al límite del temido descenso son demasiadas porque el riesgo aumenta con cad...

Otro comienzo lleno de dudas y desconfianza

Dentro de un mes comienza la Liga. Dos temporadas consecutivas al límite del temido descenso son demasiadas porque el riesgo aumenta con cada fracaso en el proyecto. Y aunque la afición celebrase con satisfacción y alivio la salvación en Valencia hace tan sólo dos meses, la angustia vivida fue extraordinaria. Si a eso unimos los sobresaltos por las denuncias de Lendoiro con su insistente descenso administrativo y el proceso concursal en el que se encuentra sumida la sociedad anónima deportiva, no es de extrañar que la situación anímica de los seguidores blanquillos sea muy frágil.
Que Aguirre siga al frente del vestuario ha significado un respiro, así como el fichaje de Juan Eduardo Esnáider y la sorprendente compra de una plaza en la Segunda División B para el filial. Aunque pienso que el fichaje del argentino es, como ocurrió con Nayim y con Gay, un escudo tras el que se parapeta Agapito. Pero me otorga tanta confianza la figura de Esnáider, que lo tendría siempre en el equipo por lo que ha significado en el club aragonés y por su carácter ganador, competitivo, inasequible al desaliento. Lo veo, en cualquier caso, mucho más como un director deportivo o un director general que como coordinador de la Ciudad Deportiva y entrenador del B, pero insisto en que su opinión puede hacerle cambiar de criterio al presidente si se le ocurriese algún disparate.
La plantilla está sin cerrar, es demasiado joven y le faltan tres de los cuatro puntales básicos para la construcción de un plantel sólido: aún no tenemos un portero titular, falta el centrocampista organizador y no se espera un delantero con capacidad goleadora. Hace muchos años me dijo Vujadin Boskov, cuando yo todavía era un crío, que la columna vertebral de un equipo la formaba el que paraba los goles, el que emergía en el centro de la defensa, el que construía y el grande, el que metía los goles. Solamente dispone Aguirre de una interesante colección de centrales, alguno polivalente, pero sin la solvencia de un Aguado o Gaby Milito, por poner un ejemplo contundente.
Espero que en los próximos días cambien las cosas y se consiga cerrar alguno de los elementos necesarios para el Real Zaragoza, que va a presentar un grupo novedoso, sin conjuntar y con escasa experiencia en la Primera División. Con mucha juventud, eso sí, pero sin apenas recorrido. Y siempre se necesita alguien que atempere los nervios, tome las decisiones sobre el campo y sirva de elemento aglutinador en el vestuario.
De todas maneras, tantos cambios, tantos diseños de plantilla, tantas pruebas, significan que se están dando golpes de ciego sin la contundencia necesaria como para acertar y trabajar con calma en un proyecto a medio y largo plazo, sin convulsiones, sin fracturas sociales, sin tanta falta de transparencia como la demostrada por el máximo accionista. Que sigue pensando en que es el único que conseguirá salvar al Real Zaragoza de esta época oscura y de tribulaciones, sin llegar a entender que una de las posibles soluciones del club sea su propia marcha.

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Una de las posibilidades que más me apasionan de esta profesión es realizar programas en directo desde cualquier lugar del mundo que no sea ...

Una emotiva experiencia

Una de las posibilidades que más me apasionan de esta profesión es realizar programas en directo desde cualquier lugar del mundo que no sea el estudio. Cambiar de ambiente, proponer un sonido diferente, construir un escenario radiofónico que estimule a los oyentes, a los protagonistas y a nosotros mismos, rompiendo la rutina. Hace muchos años me empeñé en comenzar un programa desde una piscina, sumergido hasta el cuello y con un micrófono de jirafa. He presentado espacios radiofónicos desde decenas de ciudades españolas y desde países extranjeros que yo no existen; desde un avión, aeropuertos, centenares de estadios y pabellones, hoteles, desde la misma calle, al nivel del mar y a tres mil metros de altitud. Pero nunca había hecho uno desde la cárcel, rodeado de internos en el escenario de una capilla, utilizada como sala multiusos, y sobre la mesa donde se celebra la misa dominical.
Tenía mucho interés porque la audiencia era muy interesada, totalmente entregada y agradecida. Personas que disfrutaron de la llegada de la "gente de la radio", que montamos nuestro escenario de cables, micrófonos y altavoces para ellos. Y que les prestábamos atención, le dedicábamos una parte importante del programa. Aportamos, con mucho cariño además, nuestro pequeño granito de arena a romper con la monotonía, a decirles que nos acordamos de todos los oyentes, incluso los que están recluídos en una prisión como la de Daroca.
Recibí hace unas semanas una carta de Carlos, un interno de de ese centro penitenciario al que conocía por haber pertenecido a un medio de comunicación local. Hacía mucho tiempo que le había perdido la pista pero me acordaba de él. Me habló de la soledad, de la carga de sufrimiento que supone estar privado de libertad, de cómo apenas había podido ver crecer a sus hijos... y de cómo la radio suponía al mismo tiempo una válvula de escape y una forma de conectarse con la vida real. Que había mucha gente dentro que nos escuchaba, que sufría y que gozaba con nuestras transmisiones, que éramos unos compañeros más en la celda. Me pedía un saludo al comienzo del programa. ¿Cómo me podía negar?
Escribí una entrada al día siguiente y con todo mi cariño le dediqué los primeros segundos. Le escribí una carta y le mandé una camiseta firmada por los jugadores del Real Zaragoza. Y así, en un intercambio de cartas, llegó la posibilidad de realizar un programa en directo desde allí. Se puso en contacto conmigo Javier Mesa, coordinador de formación del centro penitenciario de Daroca y todo fueron facilidades. Vino a la radio, me mostró la "Oca loca", una revista en papel y a través de internet que puso en marcha hace algún tiempo y me contó la cantidad de cosas que hacen allí, incluídos cortos cinematográficos. Le comenté a Rosa Pellicero la posibilidad de hacer "Aragón Deporte" desde allí y, como siempre, fue sensible a la propuesta. La directora de la Radio Autonómica de Aragón asumió la producción del programa y ofreció todas las facilidades posibles para su puesta en antena, con las dificultades de todo tipo que eso conlleva. Pero con la seguridad que un medio de comunicación público debe acudir allí donde sea demandado por los oyentes.
El tiempo parece que se detiene cuando atraviesas las puertas de la prisión. Y aunque el sistema penitenciario español es superior al de otros países de nuestro entorno, notas un ambiente opresivo desde que llegas allí. Atravesamos las galerías, percibimos el olor a la comida que en esos momentos era consumida por los internos y notamos la disciplina que era necesario imponer para acceder a la sala donde íbamos a realizar la emisión. Pero experimentamos, por parte de los funcionarios, trabajadores y reclusos, un retorno de agradecimiento y amabilidad que valoramos en su justa medida.
La pasión por el deporte une a la gente más diferente y variopinta, de capacidad económica distinta, de sexo o religión contraria, en libertad o recluída tras los barrotes. Y la radio es el soporte, el vehículo que traslada las sensaciones, emociones y sentimientos a los oyentes. Por eso me apasiona tener el privilegio de trabajar en este oficio que descubro día a día.

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Ya ha pasado un año desde que la selección española de fútbol conseguía su éxito deportivo más importante de todos los tiemp...

También nos acostumbramos al éxito

















Ya ha pasado un año desde que la selección española de fútbol conseguía su éxito deportivo más importante de todos los tiempos, el título de Campeón del Mundo de fútbol. Un galardón que se nos había escapado en otras oportunidades, seguramente porque había otros equipos mejores o porque no teníamos la mentalidad ganadora suficiente para alcanzar un triunfo semejante.
Vicente del Bosque le ha entregado a este puñado de futbolistas la confianza suficiente para soportar la presión y la confianza necesaria para desarrollar las virtudes que ya descubrió Luis Aragonés tres años antes. Incluso han superado con creces el aburrimiento de los amistosos y después de dos derrotas abultadas tras el cansancio de las celebraciones por la solemne victoria, nada más conseguirla y para rentabilizar económicamente el título. Ahora, España camina con paso firme a revalidar el entorchado europeo y es la mejor selección del mundo, con una capacidad de crecimiento realmente interesante.
Decía el otro día el técnico salmantino que estaba en el tiempo de aumento, en la etapa final de su carrera. Pero también comentaba con acierto que los últimos minutos minutos podían ser brillantes o tristes y que él deseaba que fueran felices y llenos de satisfacción.
Recuerdo que el año pasado disfrutaba de las vacaciones de mi vida en un viaje de una semana a Nueva York con mi mujer y con mi hijo. Vimos la primera fase del mundial en Manhatan y en Washington, con la decepción de la derrota contra Suiza y la emoción de ir superando el pesimismo con victorias ajustadas y la recuperación del juego peculiar y brillante que nos había llevado a ser candidatos al trofeo. Resultaba curioso ver a España en Sudáfrica desde los Estados Unidos en horario de mediodía o sobremesa, por la diferencia horaria. Ya de vuelta, en mi casa, sufrí con mi familia la semifinal y la final, con los nervios y la desazón que supone ser un simple aficionado. Porque a mi lo que me divierte es transmitir los partidos, me dejo llevar por la ansiedad o el aburrimiento cuando los veo a través de la pequeña pantalla. Fue algo importante, que jamás se me olvidará, y aunque no tuve la oportunidad de radiarlo lo viví con muchísima intensidad al lado de mis seres queridos.
Un año después nos hemos acostumbrado al éxito. Se ha mantenido la base del combinado nacional pero también se han ido introduciendo cambios necesarios que han refrescado el vestuario. Todos son importantes pero nadie es necesario y existen recambios para las ausencias, cuando éstas se produzcan, o para el recambio generacional. Y lo mejor de todo ha sido la victoria de la selección sub 21 de Luis Milla en el europeo de Dinamarca, que deja bien a las claras que España es una potencia mundial con credibilidad y futuro.
Y eso que la bipolarización de nuestra Liga es algo negativo, empobrece el fútbol en una Primera División donde el resto de los clubes apenas pueden hacer nada que evitar ser goloeados por el FC Barcelona o el Real Madrid. Un montón de clubes sumidos en proceso concursal, cientos de millones de deudas, proyectos condenados al fracaso y una crisis difícilmente superable. ¿Quién le pondrá el cascabel al gato? La Liga de Fútbol Profesional ha puesto un plazo hasta 2014 para que los clubes regularicen su situación, afronten los pagos y no dejen a deber a sus futbolistas. Desde entonces, supuestamente, habrá descensos, sanciones e incluso desapariciones. Convendría echarle un vistazo al fútbol alemán, donde han perdido competitividad en los últimos años pero han ganado en capacidad de negocio y en equilibrio deportivo y mediático.
Curioso, mientras el fútbol español está en crisis, la selección española lleva dos años como mejor equipo del planeta en el ranking FIFA y uno con el título de campeón del mundo. Una paradoja que debería dejarse arrastrar por el lado positivo del acontecimiento y no dejarse condenar al desastre de un pozo sin fondo que supone el complejon y oscuro mundo de la Liga.

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Echo de menos con frecuencia poder hablar con mi padre, conversar con él, tener un punto de referencia diferente al que te con...

Una nueva aventura















Echo de menos con frecuencia poder hablar con mi padre, conversar con él, tener un punto de referencia diferente al que te concede la soledad. La experiencia, los muchos años de trabajar en este oficio, te permiten tomar decisiones con cierta rapidez y éxito, pero cada vez la responsabilidad es mayor ante la cantidad de oyentes y seguidores que tienes en las múltiples posibilidades que te concede la red. Por eso, caminar junto a una persona más sabia, más prudente y con más recursos ante la adversidad que uno mismo, sería de gran ayuda para consolidad tus opiniones. Hace ya más de siete años que se fue y el dolor se ha transformado en un agradable recuerdo que te reconforta; tus preguntas quedan sin respuesta, aunque en ocasiones te parezca encontrar la solución a través del silencio, como si él te facilitara que obtuvieses la solución a tus dudas.
Me dirijo ahora a vosotros desde este blog que me ha diseñado mi hijo David. Es su contribución a la comunicación periodística aunque él comience este año arquitectura, una carrera que tiene también mucho de expresión, de ofrecer tus emociones y sentimientos a los demás a través de la construcción de una vivienda, de un edificio, de una forma de entender el desarrollo de las ciudades para que éstas sean más humanas y habitables. Donde el sistema y el trabajo ofrecen también la necesaria aportación del talento. Por eso, de la mano de una persona que se fue y de otra que se marcha para convertirse en una persona útil y realizada, busco un hueco en este espacio virtual para expresarme con respeto y prudencia, pero con total libertad. Sin más ataduras que la responsabilidad y con el único deseo de compartir con los demás mis sentimientos y emociones.
He llamado "maletines viajeros" a este blog porque el fútbol es tan inocente y espontáneo como perverso y corrupto. Porque voy a hablar de balompié, de ese espectáculo mediático que une pasiones sin fronteras pero que también se aprovecha de la buena voluntad e ilusiones de miles de personas. Solamente el balón es imparcial, objetivo y sincero... lo demás es susceptible de engaño, corrupción y falsedad. Como algunos de los miles de partidos que han tenido resultados amañados, insólitos, sorprendentes y necesarios desde que el fútbol es fútbol hace más de un siglo. Pero tan cierto como eso, se pueda o no se pueda probar, interese hacerlo o no, forme parte de nuestra cultura del juego tramposa y ladina, también es verdad y con mayúsculas, que el fútbol es maravilloso, omnipresente, unión de voluntades, cariño, sensaciones contrapuestas y tremendamente leal. Y de eso quiero hablar, del tránsito de lo maravilloso a lo grotesco, del recuerdo a un pasado que no se debe olvidar para conservar la memoria histórica, del presente más actual y de un futuro del que todos seremos responsables por acción u omisión.
Bienvenidos a compartir mi viaje y muchas gracias por vuestra compañía.

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